viernes, 30 de enero de 2009

Niña perversa

Olvidó todo lo sucedido. Una vez descargadas las maletas, los gritos !niña perversa! desaparecieron, la cara de esa mujer horrorizada se borró de su mente.

Poco a poco una biblia reemplazó ese tímido morbo que recorría su cuerpo. La raquítica muchacha, sintió cómo su figura dejaba atrás los andares de la niñez, y con ello todo lo acontecido en esa enorme casa que conocía como la palma de su mano, en ese cuarto donde exploró por los caminos del placer.

La suave y transpirada anatomía femenina que sintió con sus manos, y que recorrió hasta despertar a Jennifer, se hizo cada vez más borrosa.

Los gritos y un internado de monjas anularon esa persona. Tomaron el molde y la prepararon para reenfrentarse al mundo, a un mundo que, de otra manera, le habría gritado !niña perversa! hasta el último de sus días.