domingo, 8 de noviembre de 2009

En una década

Me gustaría mucho saber qué será de mí en diez años más. Lo único que sé es que ya no estaré pasando por la depresión de los veinte, sino la de los treinta.

Y me dan muchas ganas de saber cómo seré y como será el mundo, aunque reconozco que también es una de las tantas cosas que me atemorizan. Mejor me aguanto.

sábado, 3 de octubre de 2009

No quiero

No quiero cumplir años, no quiero cambiar de folio, no quiero sacar carné nuevo y sí quiero mantener el que tengo de los trece años, no quiero envejecer, no quiero madurar, no quiero que se vaya más gente, no quiero ser autosustentable, no quiero que mueran más artistas, no quiero ser padre, no quiero ser abuelo, no quiero que algún día me digan señor, no quiero preocuparme por arrugas, no quiero vivir cosas malas, no quiero tener vida de adulto, no quiero egresarme, no quiero buscar trabajo, no quiero competir con los demás.

No quiero que pase el tiempo.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Nombre de pila

Igual que mi nombre de pila, olvidé la puta razón por la que estudio periodismo. A propósito, siempre he querido saber por qué se le dice nombre de pila. Suena como algo interesante.

Me ha ido como el pico en todos los ramos, y si no me echo uno este semestre, puta, no me echaré uno nunca. Ya no quiero ser periodista, no en el corto plazo. Me tinca la vida de cuentacuentos, de cuentos raros, extraños.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Poker

Creo que debería salirme de Periodismo y dedicarme a ser jugador de Poker. Total, para ambas tengo ciertas aptitutdes y, también con ambas, tendré un futuro de inestabilidad económica.
La gran diferencia es que, si sigo en Periodismo, tendré que leer textos inentendibles durante unos tres años más. Jugando poker, en cambio, tendría toda una vida de tiempo libre, sustancias lícitas y no tan lícitas, y nada de estrés.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Ermitaño

Me gustan mucho estos días de no verle la cara a nadie.
No es gran cosa. Sólo no ver gente de afuera y tratar de entender algunas razones. El día que no pueda hacerlo, moriré.

Dicen que me he puesto demasiado misántropo últimamente. La gente como yo envejece sola. Da un poco de miedo. Bastante en realidad.

sábado, 2 de mayo de 2009

Caparazón con alas

Esta noche jugaré a ser un cuenta cuentos:

Según dice la historia, existía una tortuga que tenía miedo de serlo, era lejos la más temerosa de su familia. Siempre quería salir corriendo, pero su lentitud se lo impedía, no podía llegar demasiado lejos, ya cansada debía regresar. Era por eso que de vez en cuando se sumergía para alejarse de todo, pensaba que ahí podía hallar la tranquilidad... qué equivocada estaba, lo único que hacía era encerrarse dentro de sus propios tormentos, de su miedo por la soledad y el fracaso.

Su mejor amigo era su caparazón, porque le ayudaba a ocultarse del mundo, era impenetrable, los años de resistir potentes golpes ya habían convertido esa armadura en una gran fortaleza portátil.

Pero un día conoció a una codorniz, admiradora de un ruiseñor que, según se dice, habría muerto en vano por una rosa roja que no fue bien valorada. Esa codorniz era alegre y segura, brillaba en cualquier lugar, sus danzas y prestancia no le eran indiferente a persona alguna. Por supuesto, era todo lo contrario a la autodestructiva tortuga.

Se hablaron por casualidad, no parecía algo demasiado relevante. La tortuga, ensimismada, no prestó mayor atención a esta ave que no paraba de cantar. Te vas a enamorar perdidamente de mí, dijo esta audaz, y casi arrogante, ave. Basura, pensó para sí misma la tortuga, no hay nada en el mundo que me pueda llegar a cautivar.

Si bien no fue el mejor diálogo, desde ese día comenzaron a conocerse. Pasaron los días y las semanas, cada vez pasaban más tiempo juntas estas dos personalidades tan opuestas y, según se daban cuenta con el tiempo, tan iguales. Llegó un momento en que estar juntas pasó a ser necesidad, en que se dieron cuenta de que debían conversar sobre la vida lo más que se pudiera.

Y así fue, esa codorniz ayudó a la tortuga a volar, le recordó que soñar todavía era posible, y lo más importante, que su caparazón tan pesada no debe usarla siempre, que estando juntas no hay nada que temer. Tal vez esa ave también aprendió muchas cosas, pero no me las ha contado, sólo he conversado mentalmente con la tortuga. Me gustaría saberlo.

jueves, 26 de marzo de 2009

El sol es verde

Hace como una semana le cambié la imágen de fondo a este coso, el supuesto niño pescando no sé qué desde el último piso de un edificio, con una caña de pescar, ya me tenía aburrido. Me saturan súper rápido las cosas/personas, lo asumo.

Y piola, abrí un archivo de paint y comencé a dibujar lo que se me viniera a la mente, eso sería el nuevo fondo. Un perro deforme persiguiendo unos palos que parecen ser persona, una caca de Aralé, un agujero negro y un sol fumándose un mono... bella imagen.

Colorear con Paint le soluciona la vida a las personas con poco talento para el dibujo y la pintura. Pinté alegremente y todo eso. Fin de la obra de arte.

Pero el otro día me metí a adorar mi blog y me quedé mirando el sol que había dibujado, algo andaba mal con él. Parece que estaba pintado de color verde, el fantasma de mi daltonismo me perseguía una vez más, fue tragicómico porque pasaron varios días antes de que me diera cuenta que había puesto mal el color. Lo peor es que a lo mejor sí está amarillo y el error es creer ahora que es verde... qué mierda.

Como que ya estoy acostumbrado en todo caso, desde chico a la gente le llama la atención este muchacho que no sabe identificar los colores secundarios, hasta me da risa, la verdad no es algo terrible, para nada. Lo único que me da lata es que cuando compro ropa tengo que preguntarle a las personas que atienden de qué color es la prenda que traigo en mano, por ejemplo, tomo un polerón que sospecho es azúl, me acerco a la vendedora y le digo "¿me puede decir el color de este polerón?" Ella me mira raro, como diciendo este loco me está webeando o qué... ahí es cuando le digo "es que soy daltónico, no sé bien si es azul, negro, azul marino o morado", siempre con una simpática sonrisa. Cuando lo digo me miran con cara de ternura y me dicen "sí, es azúl :)"

Siempre pienso que lo que tengo en cierta manera es bacán, va más menos en la línea de cómo a mí me gusta ser y de cómo me gusta mirar la vida, siempre desde una perspectiva diferente, viendo mi universo de una forma diferente. Además, quién dice que soy yo el daltónico y no lo es el resto del mundo, a lo mejor todos son unos daltónicos y ven mal los colores, yo soy uno de los pocos que los ve como en realidad son.

jueves, 5 de marzo de 2009

Quiero pegar un chicle en el techo, pero el brazo no me alcanza.









domingo, 22 de febrero de 2009

Que piense cosas sucias no quiere decir que sea un pervertido.


Que sea un pervertido no quiere decir que piense cosas sucias.

viernes, 20 de febrero de 2009

Tic, tac, tic, tac

Mejor le saco la pila al reloj, así me hago creer que el tiempo deja de pasar, que a febrero le falta mucho para terminar.

Será mi último autoengaño conciente, lo prometo.

lunes, 16 de febrero de 2009

Telepatía chocolatada

Galletas sabor chocolate compradas por mamá. Puedo hablar con los animales por telepatía.


viernes, 30 de enero de 2009

Niña perversa

Olvidó todo lo sucedido. Una vez descargadas las maletas, los gritos !niña perversa! desaparecieron, la cara de esa mujer horrorizada se borró de su mente.

Poco a poco una biblia reemplazó ese tímido morbo que recorría su cuerpo. La raquítica muchacha, sintió cómo su figura dejaba atrás los andares de la niñez, y con ello todo lo acontecido en esa enorme casa que conocía como la palma de su mano, en ese cuarto donde exploró por los caminos del placer.

La suave y transpirada anatomía femenina que sintió con sus manos, y que recorrió hasta despertar a Jennifer, se hizo cada vez más borrosa.

Los gritos y un internado de monjas anularon esa persona. Tomaron el molde y la prepararon para reenfrentarse al mundo, a un mundo que, de otra manera, le habría gritado !niña perversa! hasta el último de sus días.