Me gustaría mucho saber qué será de mí en diez años más. Lo único que sé es que ya no estaré pasando por la depresión de los veinte, sino la de los treinta.
Y me dan muchas ganas de saber cómo seré y como será el mundo, aunque reconozco que también es una de las tantas cosas que me atemorizan. Mejor me aguanto.