martes, 19 de septiembre de 2017

Robo

Estás logrando que me convierta en un delincuente.

Eres culpable de que me vuelva un ladrón. 

Quiero robarme algo tuyo cada vez que vengas, así tengo una excusa para hacerte volver.

Y para verte.

Y abrazarte.

Y mirarte embelesado mientras hablas, como si fueras un pastelito. El más rico de la góndola. Uno con crema pastelera. 

He escuchado que la gente roba para conseguir droga. Yo lo hago para tenerte a ti.

Aunque sea un ratito. 

Prometo devolver todo si me haces cariñito. 








martes, 27 de diciembre de 2016

No tiene derecho

Y aunque está pidiendo a gritos una oportunidad, aunque intente contener su arrepentimiento con palabrotas y respuestas soeces, no tiene derecho. No tiene derecho a nada.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Putrefacción

Ser así fue divertido hasta cierto punto. Mirar a los demás con desidia puede llegar a ser divertido en la medida que seas capaz de lidiar con esa máscara sin que te coma por dentro. Pero yo nunca he conocido a persona alguna capaz de librarse de esa putrefacción.

Yo me pudrí entero, hasta las entrañas. Era un zombie que en vez de buscar carne humana comía papas fritas acostado en su cama.

Durante el período de descomposición perdí muchas cosas y caí en cuenta de otras tantas que simplemente nunca tuve. Fracasé en mis estudios y hoy pago las consecuencias de ello. Se fue la persona que me regaló mi lámpara de lava y, tan ensimismado, fui incapaz de retenerla. Me di cuenta de que mi mundo llegaba a un punto casi ermitaño... todo ocurría entre las estrechas cuatro paredes que conforman mi pieza y esta complicada cabecita, sin capacidad de conectar con mi entorno ni empatizar con el resto.

Y pasaba el tiempo, el mundo seguía a su ritmo, y yo ahí, encerrado, a oscuras, criticando a ese mundo por ser como es, con un gato pidiendo comida como mi único público.

El juego del yoyo, dicen. Yo, yo, yo, yo, yo.

Justo cuando pensaba que no tenía nada que perder, hasta mi lámpara de lava se quebró. Las cuatro paredes que me rodeaban mostraban mi vida tal cual estaba: a oscuras y rota. 




domingo, 22 de mayo de 2011

Éxito

He dedicado muchos años de mi vida a trabajar por conseguir cosas que me harán exitoso. He vivido tantos años empecinado en cumplir con ese molde, que ni siquiera me he detenido a pensar en si esas cosas me hacen feliz.

Cuando llegué a esta conclusión fue cuando me di cuenta del porqué de mis repentinos impulsos por hibernar. He sido demasiado severo conmigo mismo. Envidio a las personas que pueden ser felices con lo que tienen.

domingo, 26 de diciembre de 2010

A mí no me preguntes, porque yo no sé

No me pregunten por consecuencia, porque yo no sé de eso. Yo no sé nada, la verdad.
Con un poco de suerte sé el camino para llegar a mi casa, y es horrible.
Sé que me voy a morir, y vivo atormentado por esa idea.

Hay otras cosas que finjo saber, pero siempre tengo la duda. Me esfuerzo para no ser víctima de la desaprobación. No sé qué pasará conmigo en un año, ni en un día. No tengo idea, pero aprendí un par de tips para salir airoso.

No sé de teorías ni actualidad. Ni de la vida. Yo sólo memorizo. Memorizo, porque no quiero formar parte de la lista de aquellos que no cumplen con las características de una elite que yo mismo inventé.
Y así es como manejo, y he manejado, mi tambaleante y caparazónica vida, aprendiendo trucos para recibir el visto bueno, o tal vez para no recibir una equis.

He memorizado tanto que ahora parece asfixiante. Soy víctima de todo lo que he memorizado en la vida. Me doy cuenta de que, en realidad, yo no sé nada. Y sucumbo ante la sensación de vulnerabilidad que significa abandonar estos 21 años de tanto memorizar.

miércoles, 28 de abril de 2010

Yo debería estar escribiendo un ensayo sobre Maquiavelo, pero no. ¿Por qué?, ni yo sé, nunca sé nada, supongo que porque soy un caso perdido.